Camilo Cisera

Camilo Cisera

Economista

El futuro de las criptomonedas

El blockchain va a revolucionar las finanzas y las criptomonedas llegaron para quedarse, sin embargo, eso no quiere decir que su precio vaya a seguir subiendo eternamente.

Al no ser activos con flujos de fondos, como las acciones, parte de su valor viene dado por la escasez, de manera similar a los diamantes o el oro. 

Beneficiada por los temores inflacionarios y la enorme emisión de dinero post-pandemia, la escasez se volvió tan atractiva que hoy tenemos abundancia de escasez. Todos buscan crear o comprar aquello que tiene oferta limitada o condición de único, como si esa particularidad fuera suficiente para que un activo valga infinito. En la actualidad hay más de 4.000 criptomonedas diferentes y el mercado de cualquier objeto coleccionable (real o virtual) está en un ascenso burbujeante.

Recientemente se vendió una pieza de arte digital (literalmente un archivo JPG que cualquiera puede copiar y replicar, aunque no sea “el original”) por USD 69 millones. En los últimos meses se llegaron a vender figuras coleccionables de béisbol por hasta USD 5,2 millones. Empresas como PSA Authentication tuvieron que suspender servicios de autenticación de artículos coleccionables porque estaban saturados de demanda y no podían cumplir con tantos clientes.

Partiendo de la escasez, el valor de las criptomonedas suele subir fuertemente en contextos como el actual, de liquidez abundante y dólar debilitándose. 

En el gráfico de abajo se puede ver que cuando la línea roja (fortaleza del dólar) cae, el precio del Bitcoin vuela. En caso contrario, un dólar fortaleciéndose (2018-2019) mantuvo al Bitcoin por debajo de sus máximos durante más de dos años.

Otra manera de verlo es siguiendo la política monetaria de la Reserva Federal. Cuando la FED dejó atrás políticas de estímulo monetario, estabilizando o incluso reduciendo su hoja de balance, el Bitcoin cayó más de 80%.

Pueden encontrarse relaciones similares contra las tasas de interés y la prima de riesgo del mercado accionario (equity risk premium), pero estas variables sólo explican movimientos de precio, no la manera en que se define su valor.

Para entender mejor su valor tenemos que incorporar también factores psicológicos, ya que no deja de ser un mercado operado por seres humanos. En su libro Sapiens, Yuval Noah Harari describe a los humanos como diferentes de los animales por su habilidad de crear, contar y recordar historias. Esta habilidad nos permitió dominar la tierra y desarrollar sociedades complejas. Sin historias no podríamos colaborar en grupos de más de 200 personas. Las religiones, los partidos políticos y hasta los países son historias, a veces reales.

El dinero también es una historia, los humanos le asignamos valor a un papel que no está respaldado por oro (como antes) sino por un gobierno que se autoasigna el monopolio de la emisión. Este es el gran punto fuerte de las criptomonedas, que cimienta las bases de su propia “historia”.

Y es que las criptomonedas también son una historia, su precio está dado por lo que el comprador está dispuesto a pagar por ellas. Este es su principal punto débil. En muchos casos las personas están comprando Bitcoins porque quieren hacerse ricas rápido, y esperan que en el futuro alguien les pague por esos Bitcoins mucho más de lo que les costó comprarlos.

La escasez, descentralización y la crítica al monopolio de los Estados en la emisión son todos componentes de esta “historia” que son las criptomonedas. Si la misma sigue ganando adeptos y creciendo, el precio seguirá subiendo. Si la historia deja de cautivar, el mecanismo opera en sentido opuesto. 

El problema es que, si bien se diferencian del dinero tradicional porque tienen cantidad limitada (aunque haya infinitas cryptos escasas), estos activos tampoco generan un fujo de fondos y, por lo tanto, no es posible calcular un valor subyacente.

El precio de las criptomonedas dependerá de la creencia colectiva y del valor que les asigne la sociedad. Es que, como dijo Publilio Siro hace más de 2.000 años, las cosas valen lo que el comprador está dispuesto a pagar por ellas.

Gracias por leer!

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